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miércoles, 24 de agosto de 2022

Prevenir el consumo de psicofármacos, fomentando la igualdad de género

                                                        

#EngánchateALaVida


Es el lema de la campaña de prevención del abuso de psicofármacos que ha lanzado la Fundación de Educación para la Salud (FUNDADEPS), con el apoyo del Ministerio de Sanidad.   

Se dirige principalmente a las mujeres de 35 a 44 años, uno de los grupos que más consume este tipo de medicamentos.

 





¿Por qué las mujeres consumen más psicofármacos? 

Los datos que aportan los estudios sobre el consumo de estos medicamentos, principalmente ansiolíticos y antidepresivos, confirman año tras año que son las mujeres quienes más los utilizan. Detrás de este mayor consumo hay múltiples causas que no son solo de carácter individual, como las relacionadas con los roles sociales asignados a las mujeres. 

La campaña #EngánchateALaVida pone el acento en ese aspecto, relacionando ese mayor consumo con el estrés que a las mujeres les ocasiona la sobrecarga de trabajo y responsabilidades que asumen como un "mandato de género", algo que la sociedad espera que hagan por el hecho de ser mujeres.

Identificar esta causa invita a buscar los remedios más allá de los hipnosedantes y ansiolíticos, llegando hasta las medidas educativas y sociales para promover la igualdad de género en las condiciones de vida y proponiendo alternativas a los psicofármacos, siempre que sea posible, para gestionar los problemas del día a día; en este sentido recomiendan: 


" Lo primero, analizar si la solución a un problema está en nuestra mano o no. Si lo está, hemos de tomar las decisiones encaminadas a resolverlo, sabiendo que también asumiremos sus consecuencias. Segundo, si la solución no está en nuestra mano, lo sano será no querer tener el control, esto hará que nuestra preocupación se minimice. Por último, lo menos indicado será esconder la preocupación con la ayuda de hipnosedantes y ansiolíticos que, lejos de resolver el problema, generarán que se aplace el momento de tener que solucionarlo y, por tanto, prolongarán nuestra angustia por mucho más tiempo".



Engánchate a la vida. Nueva campaña de prevención del abuso de psicofármacos y tranquilizantes mediante la promoción de la igualdad. Fundadeps.

Informe SESPAS: El género como determinante de la salud mental y su medicalización. 2020. Amaia Bacigalupea, Andrea Cabezasa, Mikel Baza Bueno y Unai Martína. Universidad del País Vasco UPV/EHU, Leioa (Bizkaia)


viernes, 29 de abril de 2022

Psicofármacos

Pastillas para no sentir


¡Qué gran remedio serían las "pastillas para los nervios" si sus efectos fueran duraderos y nunca perjudiciales! 

Pero, como en el cuento de Cenicienta, su efecto es efímero, se desvanece y volvemos a la realidad que nos provoca el malestar, un malestar que persiste porque tiene la función de alertarnos de que algo no va bien, de impulsarnos a cambiar esa realidad en lugar de enmascararla.

Muchas veces esa transformación de la realidad requiere ir más allá de lo individual, abarcando lo social y lo político



Cuadro: "Flaming June", de Frederic Lord Leighton. 1.895
"Flaming June".Imagen tomada de Wikimedia Commons



Una noticia que encontramos en muchos medios de comunicación es que España es el país del mundo donde más ansiolíticos y antidepresivos se consumen, así lo revela el Informe 2021 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).

Este estudio, en el que participan 85 países pone de manifiesto que España supera a los demás en el consumo de benzodiacepinas, eso refiriéndose solo al que se realiza con receta médica, sin contar el consumo sin receta.

Este tipo de psicofármacos suelen utilizarse para aliviar la ansiedad. Según el informe las que más se consumen son Alprazolam, Lorazepam, Diazepam, Clonazepam, Bromazepam, Lormetazepam y Estazolam.

Puede que nos llame la atención este puesto en el ránking, que tan poco nos favorece, pero el caso es que, dejando a parte la comparación con otros países, la alerta por el alto consumo de psicofármacos se está dando desde hace años porque se está incrementando a un ritmo creciente, como muestran las encuestas de salud y consumo de drogas de nuestro país (ENSE, ESTUDES, EDADES) y afecta en diversos grados a toda la población, siendo más llamativo en mujeres y personas mayores.

Los análisis de este fenómeno llegan a la conclusión de que estos medicamentos se recetan en más casos de los que estarían indicados, extendiéndose su uso para aliviar el malestar que provoca cualquier  situación vital. Esto ha dado lugar al término "medicalización de la vida cotidiana".

La cuestión no sería tan importante si los psicofármacos carecieran de efectos adversos, pero no es así, entre otros, pueden provocar en quienes los consumen la aparición de trastornos cognitivos, más caídas, riesgos de adicción y dependencia, que se acrecientan en mayores (YCristiani y Timosiunas.2009). 

Además, conllevan otros efectos negativos: a nivel individual,  que la persona evite afrontar problemas que podría gestionar con sus recursos o con la ayuda de terapias psicológicas; a nivel social, encubrir situaciones que requieren soluciones sociales y políticas. 

La reflexión respecto a este tema pasa por reconocer que los Psicofármacos, pueden ser una ayuda importante cuando se utilizan de la forma adecuada, lo que implica un uso limitado para ciertos trastornos, junto con otras terapias si es preciso, como ayuda temporal en situaciones de crisis.. Pero no cuando se utilizan para poner parches al malestar que provocan problemas que necesitan soluciones: la soledad, el maltrato, el desempleo, la sobrecarga de tareas, las condiciones precarias. Ese malestar, en forma de emociones y sentimientos difíciles de soportar es el "mensajero" que alerta de que algo no va bien, que es necesario hacer cambios. En esos casos el recurrente uso -abuso- de pastillas  no ayuda, más bien cronifica las condiciones que hay que cambiar. 

Paradójicamente, el creciente consumo de psicofármacos revela lo que trata de ocultar: la incapacidad de esta sociedad para afrontar sus problemas llamándolos por su nombre y movilizando sus recursos, los de las personas y los sociales; en último término desarrollando políticas capaces de mejorar las condiciones de vida de todas las personas, empezando por la educación emocional en la escuela y las familias y siguiendo por la igualdad de género, la inclusión, la vivienda, el empleo, el acceso a la cultura, la mejor atención sociosanitaria en salud mental..

De toda la vida, a la especie humana se nos hace muy cuesta arriba sufrir. Es normal, legítimo y saludable seguir buscando soluciones para mejorar nuestra existencia, pero matar al mensajero -o amordazarlo- nunca ha sido buena idea, es mucho más inteligente y práctico escuchar lo que nos quiere decir, pues, como decía Ortega y Gasset: "toda realidad ignorada prepara su venganza" y eso es tan válido a nivel individual como social.


Belén Álvarez Delgado
Técnica del Plan de Promoción de la Salud y el Bienestar de Lena

Más información: 

JIFE (Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes)

Fundación Atenea   Consumo de hipnosedantes.Análisis histórico desde la perspectiva de género

Encuesta sobre alcohol y otras drogas en España EDADES