miércoles, 26 de agosto de 2026

¿Me va bien la actividad física si tengo enfermedad crónica?


La actividad física es uno de los pilares de la salud, ayuda a prevenir enfermedades y mejora la evolución de muchas de ellas, cuando se realiza la adecuada a la situación de cada persona. 

Respecto a la actividad física y las enfermedades crónicas, la OMS (2021), menciona específicamente a las personas adultas con hipertensión, diabetes tipo 2 y VIH y las supervivientes de cáncer, señalando que pueden realizar la misma actividad física que se recomienda para la población general adulta, con algunas observaciones a tener en cuenta. 



Hombre y mujer en posición cuadrupedia, haciendo deporte. Imagen Pixabay, compartida bajo licencia Creative Commons.
Imagen: Pixabay


La actividad física puede resultar muy beneficiosa para las personas adultas con hipertensión, diabetes tipo 2 y VIH y las supervivientes de cáncer, que puede seguir las mismas recomendaciones indicadas por la Organización Mundial de la Salud para la población general de su grupo de edad  (OMS - directrices actividad física 2021) . 


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Además, siempre que no esté contraindicado, pueden superar los 300 minutos de actividad física aeróbica moderada o bien los 150 minutos de actividad física aeróbica vigorosa o una combinación equivalente de ambas a lo largo de la semana, para obtener mayores beneficios en  salud.

La OMS  añade las siguientes consideraciones para las personas con dichas afecciones:

Si no pueden cumplir estas recomendaciones,  realizar actividades físicas acordes con sus posibilidades.

• Deben comenzar con pequeñas dosis de actividad física, para ir aumentando gradualmente su duración, frecuencia e intensidad.

• Pueden consultar a sus especialistas de referencia de salud para que les indique el tipo y la cantidad de actividad adecuada en función de sus condiciones y plan de tratamiento.

• Por lo general, no hace falta la autorización médica para realizar ejercicio cuando no existen contraindicaciones previas al comienzo de una actividad física de intensidad leve a moderada con un nivel de exigencia que no supere el que requiere la vida cotidiana o caminar a buen paso.

En todo caso, la consigna es realizar la actividad física que se pueda de forma regular (todos los días o al menos 5 días a la semana) y reducir todo lo posible los períodos sedentarios. Algo de actividad física es mejor que nada, se podrá aumentar poco a poco la duración y la intensidad, a medida que la condición lo permita. 


Fuente: Ministerio de Sanidad. Actividad Física para la Salud y Reducción del Sedentarismo. Recomendaciones para la población. Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el SNS. Madrid, 2022


Beneficios de la actividad física y reducción del sedentarismo para la salud