sábado, 15 de septiembre de 2012

El humo de tabaco afecta al desarrollo neurológico del bebé


Fuente original: JANO.es | 14/09/2012 09:45:40 GMT

Una investigaciónde la Universidad Rovira i Virigili muestra que los recién nacidos que han estado expuestos a la nicotina, tanto de modo activo (madres fumadoras) como pasivo, presentan peores respuestas fisiológicas, sensoriales, motoras y atencionales

Fumar durante el embarazo se ha relacionado con diversos problemas en la descendencia, como dificultades para el aprendizaje, trastorno por déficit de atención con hiperactividad e incluso obesidad.

Sin embargo, aunque los trastornos pediátricos y obstétricos relacionados con el tabaco en esta etapa están bien definidos, los efectos en el comportamiento neonatal no han merecido suficiente atención.

Ahora, una investigación del Centro de Evaluación y Medida de la Conducta (CRAMC) de la Universidad Rovira i Virgili, y cuyos resultados se han publicado en la revista Early Human Development, ha analizado el comportamiento de 282 bebés expuestos al consumo pasivo de tabaco. Para ello, ha utilizado la Escala de Evaluación del Comportamiento Neonatal, que permite interactuar con el recién nacido y evaluar su comportamiento y respuesta, entre las 48 y las 72 horas de vida.

De las madres estudiadas, el 22% habían fumado durante el embarazo y apenas el 6% se habían expuesto pasivamente al humo del tabaco. De las fumadoras, el 12,4% consumían entre 1 y 5 cigarrillos por día; un 6,7%, entre 6 y 10; y un 2,8%, de 10 a 15 diarios. Ninguna de las madres fumaba más de 15 cigarrillos por día.

"Los recién nacidos que han estados expuestos intrauterinamente a la nicotina –tanto de manera activa como pasiva– presentan afección en varios aspectos de su desarrollo neuroconductual, lo que podría ser indicativo de futuras patologías, independientemente de factores sociodemográficos, obstétricos y pediátricos", explican a SINC Josefa Canals y Carmen Hernández, autoras principales del trabajo.

Los resultados revelan que los hijos de madres fumadoras y de fumadoras pasivas presentan peores puntuaciones en la habilidad para inhibir estímulos que pueden alterar el sistema nervioso central. Además, los hijos de fumadoras pasivas poseen un peor desarrollo motor, y los de fumadoras, menor habilidad para regular las respuestas en los ámbitos fisiológico, sensorial, motor y atencional.

"Los profesionales de la salud deberían aconsejar a las futuras madres y a sus familiares cercanos que eliminen o reduzcan su consumo de tabaco", sostiene Canals, quien, asimismo, subraya la importancia de informar a la ciudadanía de los efectos de la exposición al humo involuntario para prevenir el daño directo en el feto y el desarrollo infantil.

Humo en los embarazos
Fumar durante el embarazo es uno de las mayores causas modificables de enfermedad y muerte tanto para la mujer embarazada como para el feto. Pese a ello, entre el 11% y el 30% de las mujeres embarazadas fuman o están expuestas pasivamente al humo del tabaco.

Cuando una mujer embarazada fuma, la concentración de nicotina en el feto alcanza niveles un 15% mayores que los que existen en la madre. En España, el 43,5% de las mujeres entre 25 y 44 años fuma, porcentaje que cae durante el embarazo hasta el 26,6%.

Early Human Development (2012); Volume 88, Issue 6 , Pages 403-408
Las drogas .Info 

Palabras clave: embarazo, humo de tabaco, desarrollo neurológico, fumadoras pasivas, bebés

viernes, 14 de septiembre de 2012

La necesidad del contacto social


La privación social de los niños afecta a largo plazo su función cognitiva

  
Foto: WIKIMEDIA/ AARON ESCOBAR
 Un creciente cuerpo de investigación muestra que los niños que sufren negligencia grave y aislamiento social experimentan impedimentos cognitivos y sociales en la edad adulta. Ahora, un nuevo estudio del Hospital Infantil de Boston, publicado en 'Science', ha demostrado cómo surgen estas alteraciones funcionales: el aislamiento social durante la vida temprana evita que maduren las células que forman la materia blanca del cerebro, y que se produzca la cantidad adecuada de mielina en las fibras nerviosas.

   El estudio también identifica la vía molecular implicada en estas anomalías, mostrando que es interrumpida por el aislamiento social, y sugiriendo que podría ser, potencialmente, tratada con medicamentos. Por último, la investigación indica que el momento de la privación social es un factor importante en la causa del deterioro cognitivo.

   Los investigadores, dirigidos por Gabriel Corfas, y Manabu Makinodan, ambos del Centro de Neurobiología F.M. Kirby del Hospital Infantil de Boston, tomaron como modelo las carencias sociales en ratones, poniéndolos en aislamiento durante dos semanas.

   Cuando el aislamiento se produjo durante un 'periodo crítico', comenzando tres semanas después del nacimiento, los oligodendrocitos no consiguieron madurar en la corteza prefrontal, una región del cerebro importante para la función cognitiva y la conducta social. Como resultado, las fibras nerviosas mostraban revestimientos más delgados de mielina --que es producida por los oligodendrocitos-- y los ratones mostraron alteraciones en la interacción social y la memoria de trabajo.

   Estudios en niños criados en instituciones donde el descuido era evidente, como otra investigación reciente del Hospital Infantil de Boston, muestran cambios en la materia blanca de la corteza prefrontal, pero el mecanismo de los cambios aun no estaba claro. Ahora, el nuevo estudio se suma a un creciente cuerpo de evidencia de que las llamadas células gliales, incluidos los oligodendrocitos, hacen algo más que sólo ser neuronas de apoyo: también participan activamente en la creación de los circuitos del cerebro que reciben influencia del exterior.

   Según Corfas, líder del estudio, "estamos demostrando que las células gliales también se ven influenciadas por la experiencia y que este es un paso esencial para el establecimiento de circuitos neuronales normales y maduros".

   La mielina es esencial para la velocidad y la eficiencia de la comunicación entre las diferentes áreas del cerebro, por lo que la disminución de la mielinización puede explicar los déficits sociales y cognitivos en los ratones. Corfas había demostrado, previamente, que la mielinización anormal altera la señalización dopaminérgica en el cerebro, lo que podría proporcionar una explicación alternativa para los resultados obtenidos en el nuevo estudio.

   La nueva investigación también mostró que los efectos del aislamiento social dependen del tiempo. Si los ratones eran aislados durante un periodo determinado de su desarrollo, no podían recuperar la funcionalidad normal incluso cuando se pusieron de nuevo en un entorno social.  

   Por último, Corfas y sus colaboradores identificaron una vía de señalización molecular a través de la cual el aislamiento social conduce a la mielinización anormal. Los cerebros de los ratones socialmente aislados tenían menos neuregulina-1 (NRG1), una proteína esencial para el desarrollo del sistema nervioso; además, cuando los investigadores eliminaron un receptor de NRG1, conocido como ErbB3, de los oligodendrocitos, el efecto fue el mismo que el del aislamiento.

   "Estas observaciones indican que los mecanismos que encontramos son necesarios para que el cerebro se beneficie de la experiencia social temprana", apunta Corfas.

   Actualmente, el laboratorio de Corfas está desarrollando fármacos para estimular el crecimiento de mielina, apuntando al receptor ErbB3 o a las vías relacionadas.

   Una serie de trastornos neuropsiquiátricos, tales como la esquizofrenia y los trastornos del estado de ánimo, han sido relacionados con cambios patológicos en la materia blanca y la mielinización, y a perturbaciones en la vía de señalización de NRG1-erbB; por lo tanto, los resultados de este estudio pueden ofrecer un nuevo enfoque para estos trastornos.
EUROPA PRESS 

Palabras clave: contacto social, desarrollo cognitivo, desarrollo infantil, aislamiento social

lunes, 10 de septiembre de 2012

Disminuyen los ingresos por infarto


Los ingresos por infarto decrecen en España desde la nueva ley antitabaco

Endurecer la norma es más eficaz que las advertencias de peligro en las cajetillas

Agencias / E. G.



Los ingresos hospitalarios en España por infarto agudo de miocardio han decrecido en el último año y medio, coincidiendo con el endurecimiento de la ley antitabaco.


Así lo aseguró ayer el director del Instituto de Ciencias del Corazón (Icicor), Alberto San Román, jefe de cardiología del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, quien subraya que este descenso está constatado desde hace año y medio, aunque no saben «muy bien por qué es, pero el hecho es que ha coincidido con el endurecimiento de la ley contra el tabaco».

A su juicio, dicha ley ha tenido mayor incidencia en la salud que las campañas que obligan a las compañías tabaqueras a advertir en las cajetillas de los perjuicios que conlleva fumar.


Además, resalta que en otros países se ha demostrado que las normativas que prohíben fumar en determinados espacios públicos han disminuido la incidencia de las cardiopatías.



En Asturias dos de las tres grandes causas de mortalidad están parcialmente relacionadas con el hábito del tabaco. Son los tumores, presentes en casi un 29% de los casos, y las enfermedades del sistema respiratorio, con casi un 10%. Son datos del informe del Observatorio de Salud de Asturias, sobre estadísticas de 2010, dado a conocer hace unos días.



En el Principado los tumores de tráquea, bronquios y pulmón son la primera causa de mortalidad en la población entre los cuarenta y los sesenta y cuatro años. La bebida también aparece parcialmente en la tercera causa de esa franja de edad, con la cirrosis y otras enfermedades crónicas del hígado.



San Román señala que cada vez hay pacientes que sufren cardiopatías a una edad más avanzada, debido a que hay mejores tratamientos que prolongan la esperanza de vida y, por otra parte, cada vez se producen más ingresos de enfermos con edades entre los 35 y los 40 años que padecen infarto de miocardio.

La Nueva España

Palabras clave: efectos drogas en la salud, infarto, tabaco, ley tabaco